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| Unión de Repúblicas Socialistas | |
|---|---|
| Conventional long name | Unión de Repúblicas Socialistas |
| Common name | Unión de Repúblicas Socialistas |
| Capital | Moscú |
| Largest city | Moscú |
| Official languages | Ruso |
| Government type | Partidario de un solo partido |
| Established event1 | Fundación |
| Established date1 | 30 de diciembre de 1922 |
| Area km2 | 22400000 |
| Population estimate | 293000000 |
| Population census year | 1989 |
| Dissolution date | 26 de diciembre de 1991 |
| Currency | Rublo soviético |
Unión de Repúblicas Socialistas fue un Estado federal multipartes formado por repúblicas soviéticas que existió entre 1922 y 1991; sus políticas interiores y externas influyeron en la Primera Guerra Mundial —no directamente—, la Revolución rusa, la Guerra Civil Rusa, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría y procesos de descolonización. La entidad se consolidó tras la firma de tratados entre repúblicas como República Socialista Federativa Soviética de Rusia, República Socialista Soviética de Ucrania y República Socialista Soviética de Bielorrusia y se disolvió a raíz de crisis internas que involucraron a líderes como Mijaíl Gorbachov, intentos de golpe de Estado y movimientos independentistas en las repúblicas.
La génesis siguió a la victoria de los bolcheviques en la Revolución de Octubre y la inscripción de tratados como el Tratado de creación de la URSS, consolidando entidades preexistentes como la RSFSR y la RSS de Ucrania. Bajo la dirección de figuras como Vladímir Lenin, Iósif Stalin y Nikita Jrushchov, la unidad experimentó industrialización forzada ligada a planes promovidos por instituciones estatales y políticas de colectivización que tuvieron impacto en regiones como Kujbýshev y Kazajistán. La participación en la Segunda Guerra Mundial llevó a alianzas con Reino Unido y Estados Unidos durante la Conferencia de Yalta y a batallas emblemáticas como la Batalla de Stalingrado y el Asedio de Leningrado. En la posguerra, la entidad creó pactos internacionales como el Cominform y el Pacto de Varsovia y estableció relaciones con la República Popular China, la República Democrática Alemana y movimientos en Cuba y Vietnam. La década de 1980 trajo reformas políticas y económicas conocidas por el liderazgo de Mijaíl Gorbachov —Perestroika y Glasnost— que, sumadas al intento de golpe de agosto de 1991 protagonizado por miembros del GKChP y al surgimiento de figuras como Boris Yeltsin, precipitaron la firma de acuerdos en la ciudad de Bielorrusia y la creación de la Comunidad de Estados Independientes.
La estructura formal se articuló en órganos como el Soviet Supremo, el Politburó del Partido Comunista de la Unión Soviética y el Presidium. Las repúblicas constituyentes, entre ellas la República Socialista Soviética de Uzbekistán, la República Socialista Soviética de Georgia y la República Socialista Soviética de Azerbaiyán, poseían soviets nacionales y estructuras administrativas regionales como los oblast y los krai. El aparato incluía ministerios centrales como el Comisariado del Pueblo y agencias de planificación, además de servicios de seguridad como la NKVD y la KGB, que interactuaron con fuerzas políticas locales y organizaciones juveniles como la Komsomol.
La economía estuvo dominada por agencias de planificación como el Gosplan y por proyectos industriales en polos como Magnitogorsk y Ural. La colectivización afectó a agrícolas en zonas de Ucrania y Kazajistán provocando crisis como el Holodomor. El sistema impulsó programas de industrialización pesada, desarrollos en la Industria aeroespacial vinculados con el Programa espacial soviético y logros tecnológicos como los satélites Sputnik y el cosmonauta Yuri Gagarin. Sectores energéticos en Siberia y Kazajistán y recursos minerales en la cuenca del Donbass sostuvieron exportaciones hacia mercados de países como RDA y naciones del Comecon.
La proyección exterior se ejerció mediante el Pacto de Varsovia, el Cominform y apoyo a partidos comunistas y movimientos revolucionarios en África, América Latina y Asia. El complejo militar-industrial incluyó fábricas en Zavod y arsenales que desarrollaron sistemas como los misiles balísticos intercontinentales que entraron en competencia con el Proyecto Manhattan indirectamente a través de la Carrera armamentista. En conflictos directos se implicó en eventos como la Guerra de Afganistán (1979–1989) y en crisis diplomáticas como la Crisis de los misiles en Cuba y la Crisis de Berlín. La doctrina estratégica se articuló en torno a la disuasión nuclear y alianzas con Estados satélite como la República Popular de Hungría y la República Popular de Polonia.
La vida cultural se desarrolló en instituciones como la Academia de Ciencias de la URSS, teatros como el Bolshói, y publicaciones como Pravda y Izvestia. Figuras literarias y artísticas vinculadas incluyen a Mijaíl Shólojov, Anna Ajmátova y Dmitri Shostakóvich, mientras que movimientos científicos contaron con investigadores como Andréi Sájarov. El ámbito deportivo destacó en eventos internacionales como los Juegos Olímpicos y competiciones como el Campeonato Mundial de Atletismo, con atletas que representaron a repúblicas como Georgia y Ucrania. La educación superior se centralizó en universidades como la Universidad Estatal de Moscú y la Institución de la Academia de Ciencias, produciendo avances en física, química y medicina.
Órganos como la NKVD y la KGB estuvieron implicados en campañas de represión política, purgas conocidas como las Grandes Purgas y procedimientos judiciales de alto perfil como los juicios de Moscú. Disidentes como Aleksandr Solzhenitsyn, Andréi Sájarov y Natan Sharansky lideraron críticas desde el exilio o internamente, y organizaciones de derechos humanos como el Comité Helsinki documentaron violaciones. Movimientos de independencia en repúblicas como Lituania, Letonia, Estonia y Ucrania contaron con apoyo popular y coaliciones civiles que confrontaron políticas centrales durante períodos de represión y represión selectiva.
La disolución culminó con la firma de los acuerdos de diciembre de 1991 entre líderes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia y la proclamación de soberanía de repúblicas como Armenia, Azerbaiyán y Kazajistán; la transición política implicó reformas económicas implementadas por figuras como Boris Yeltsin y el surgimiento de instituciones como la Comunidad de Estados Independientes. El legado incluye infraestructura industrial en regiones como el Volga, controversias históricas sobre episodios como el Holodomor y debates académicos en universidades y centros como el Instituto de Estudios Rusos respecto a la memoria de figuras como Lenin y Stalin. Internacionalmente, la influencia persistió en relaciones con la OTAN, en acuerdos de control de armas como los tratados START y en historiografía que involucra archivos del KGB y testimonios de exfuncionarios.
Category:Países desaparecidos