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| Secretaría de Agricultura y Fomento | |
|---|---|
| Agency name | Secretaría de Agricultura y Fomento |
| Native name | Secretaría de Agricultura y Fomento |
| Formed | 1883 |
| Preceding1 | Dirección General de Agricultura |
| Dissolved | 1970s |
| Superseding | Secretaría de Agricultura y Ganadería |
| Jurisdiction | Mexico |
| Headquarters | México City |
| Chief1 name | Various |
Secretaría de Agricultura y Fomento La Secretaría de Agricultura y Fomento fue una dependencia federal mexicana creada en el siglo XIX para coordinar políticas agrarias, infraestructura rural y desarrollo agropecuario, vinculando actividades de tierras, haciendas, puertos y ferrocarriles con objetivos productivos y comerciales; operó durante la Porfiriato, la Revolución Mexicana y periodos del México posrevolucionario, interactuando con ministerios, instituciones científicas y entidades legislativas nacionales. Su actuación intersectó con actores como el Ejecutivo federal, el Congreso de la Unión, el Banco de México, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, y cuerpos técnicos internacionales durante reformas agrarias, modernización rural y regulación sanitaria.
La génesis de la Secretaría remonta a decretos administrativos del Porfiriato y a organismos precedentes como la Dirección General de Agricultura, vinculándose con figuras políticas como Porfirio Díaz, Justo Sierra, Lázaro Cárdenas del Río y con episodios como la Revolución Mexicana; durante el siglo XX la institución coexistió con la creación de entidades como el Departamento Agrícola de la Nación, el Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas, y programas impulsados por ministros y secretarios vinculados a gabinetes presidenciales. En la década de 1930 la Secretaría participó en las políticas de redistribución de tierras impulsadas por el gobierno de Lázaro Cárdenas, coordinando esfuerzos con el Archivo General de la Nación, el Secretariado de la Reforma Agraria y con agrupaciones campesinas. Durante el periodo del Milagro Mexicano la Secretaría articuló proyectos de irrigación, caminos rurales y mecanización vinculados a actores como el Instituto Mexicano del Petróleo en obras de infraestructura y al Banco Nacional de Crédito Ejidal. En su trayectoria intervino en crisis como la Gran Depresión y conflagraciones internacionales que afectaron mercados agrícolas, negociando con contrapartes en Organización de las Naciones Unidas y agencias técnicas como FAO.
La Secretaría tuvo competencia sobre registros de tierras, sanidad vegetal y animal, recursos hídricos de riego y vigilancia de mercados agropecuarios, articulando normativas con el Poder Ejecutivo Federal, el Senado de la República (México), la Cámara de Diputados (México), y colaborando con organismos científicos como el Instituto Politécnico Nacional, la Universidad Nacional Autónoma de México y el Colegio de Postgraduados. Ejerció atribuciones en materia de aduanas vinculadas a productos agrícolas en puertos como Veracruz (Puerto), Manzanillo, Colima, y en conexiones ferroviarias con la Ferrocarriles Nacionales de México y con empresas privadas como Compañía de los Ferrocarriles Chiapas Mayab. Sus funciones incluyeron la supervisión de mercados en plazas como Central de Abasto (Ciudad de México), coordinación con el Banco de México en políticas crediticias rurales y la aplicación de leyes como el Código Rural y disposiciones de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos relativas al campo.
La estructura interna se organizó en direcciones generales, divisiones de investigación y servicios técnicos, secciones de registro y sanidad, oficinas regionales en estados como Jalisco, Sinaloa, Chiapas, Veracruz (state), y delegaciones locales en distritos rurales; estuvo jerárquicamente subordinada al Ejecutivo y coordinada con secretarías como la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y la Secretaría de Salud para temas fito y zoosanitarios. La Secretaría incorporó institutos adscritos similares al Servicio Nacional de Meteorología y Hidrología, laboratorios comparables al Instituto Nacional de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos, y unidades de extensión rural que trabajaron con universidades como la Universidad Autónoma Chapingo y el Centro de Investigación Científica de Yucatán. Designaciones de cargos fueron sujetas a decretos presidenciales publicados en el Diario Oficial de la Federación y la interrelación con poderes estatales implicó convenios con gobiernos de entidades federativas y con municipios, así como cooperación con ONG y sindicatos del campo como la CNC (Confederación Nacional Campesina).
Sus programas incluyeron campañas de vacunación animal contra enfermedades listadas por la Organización Mundial de Sanidad Animal, proyectos de irrigación vinculados a obras del Comisión Nacional del Agua preexistente, planes de fomento a cultivos estratégicos como el maíz, el frijol y el trigo en regiones productoras como Sinaloa y Jalisco, y políticas crediticias implementadas en coordinación con bancos de fomento como el Banco Nacional de Crédito Rural. Promovió tecnologías agrícolas a través de transferencia de conocimiento desde centros de investigación como el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias, impulsó programas de capacitación con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y participó en acuerdos comerciales relacionados con aranceles negociados por la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial y representaciones en el marco de tratados regionales.
El financiamiento provino de partidas presupuestarias aprobadas por la Cámara de Diputados (México), recursos generados por tasas y contribuciones en aduanas de puertos como Lázaro Cárdenas, y apoyos multilaterales gestionados ante instituciones como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y agencias de cooperación de países como Estados Unidos; además recibió ingresos producto de convenios con empresas agroindustriales y fondos destinados a programas ejidales administrados por el Instituto Nacional de la Economía Social. La asignación presupuestal estuvo sujeta a criterios macroeconómicos definidos por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y a revisiones de auditoría por la Auditoría Superior de la Federación.
Destacan proyectos de irrigación y presas en cuencas del Río Bravo, iniciativas de modernización en el Valle de Culiacán, campañas fitosanitarias en la península de Yucatán, programas de mecanización respaldados por concesiones ferroviarias y carreteras con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, y proyectos de investigación conjunta con la Universidad Autónoma de Chapingo y el Instituto Politécnico Nacional. Participó en programas de rescate de semillas nativas con académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México y en convenios internacionales con la FAO y la Organización Mundial del Comercio en negociaciones sobre productos agrícolas.
La Secretaría contribuyó a la configuración de la política agraria mexicana del siglo XX, influyendo en la creación de entidades sucesoras como la Secretaría de Agricultura y Ganadería, el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias y el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria; su legado perdura en leyes, infraestructura de riego, acervos técnicos en archivos estatales y en la trayectoria de funcionarios que transitaban hacia cargos en dependencias como la Secretaría de Desarrollo Rural y organismos multilaterales. Sus archivos y documentación histórica se conservan en repositorios como el Archivo General de la Nación y son referencia para estudios en institutos y universidades implicadas en el desarrollo rural, incluyendo al Colegio de México, el Centro de Investigación y Docencia Económicas y la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Category:Instituciones históricas de México