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| Revolución de Asturias de 1934 | |
|---|---|
| Title | Revolución de Asturias de 1934 |
| Date | 1934 |
| Place | Asturias |
| Result | Derrota del levantamiento; instauración del estado de sitio |
| Combatants1 | PSOE; UGT; CNT; PCE; milicias obreras |
| Combatants2 | Segunda República; Gobierno de la República; Guardia Civil; Guardia de Asalto; tropas regulares |
| Casualties | Centenares de muertos, miles de detenidos |
Revolución de Asturias de 1934 fue un levantamiento social y armado ocurrido en Asturias en octubre de 1934 que enfrentó a milicias obreras y fuerzas del Estado español durante la Segunda República Española. La insurrección, impulsada por un amplio frente de sindicatos y partidos de izquierda, fue sofocada por tropas leales al Gobierno y desencadenó una dura represión que marcó la polarización política previa a la Guerra Civil Española.
La rebelión se inscribe en la crisis política de la Segunda República Española tras la victoria electoral de la Coalición de derechas en 1933 y la entrada de ministros de la CEDA en 1934, situación que motivó la renuncia de miembros de Partido Republicano Radical y la movilización de organizaciones obreras como la UGT y la CNT. La confluencia de influencias ideológicas provenientes del socialismo, el comunismo y el sindicalismo revolucionario, junto a la experiencia de la Semana Trágica y las huelgas de los años anteriores, creó un clima de tensión en regiones industriales como Asturias, donde la minería, las jacobeas rutas industriales y los conflictos laborales con empresas mineras como Hulleras del Norte habían radicalizado a la clase trabajadora. La crisis internacional —incluyendo repercusiones de la Gran Depresión y el auge de regímenes autoritarios como Italia fascista y Alemania nazi— intensificó la polarización entre derechas e izquierdas en España.
El levantamiento comenzó en octubre de 1934 cuando sectores de la izquierda, coordinados por el Frente Popular incipiente y direcciones regionales de la UGT y la CNT, declararon la huelga general y ocuparon puntos estratégicos en ciudades mineras como Mieres, Langreo, Turón y Laviana. Las milicias obreras, compuestas por mineros armados y cuadros del PSOE y del PCE, controlaron cuarteles y fábricas, estableciendo comités de gobierno y fortificando barrios. Las fuerzas leales al Ejecutivo, entre ellas batallones de la Guardia Civil y unidades del ejército procedentes de guarniciones en Oviedo y otras plazas, recibieron órdenes desde Madrid y desde líderes ministeriales como Alejandro Lerroux y ministros de la CEDA, movilizando armas y desplazándose hacia los centros sublevados. Los combates incluyeron asaltos a edificios públicos, sabotajes de líneas ferroviarias y enfrentamientos urbanos que conllevaron destrucción de infraestructuras y cortes de suministro.
Ante la extensión de la insurrección el Gobierno central decretó el estado de sitio y envió fuerzas militares al mando de oficiales como el general Francisco Franco y otros mandos del ejército que participaron en operaciones de restitución del orden. Las tropas utilizaron artillería, ametralladoras y tácticas de asalto en túneles y pozos mineros para desalojar a los milicianos. La represión incluyó detenciones masivas, juicios sumarísimos y deportaciones a campos de trabajo, mientras las autoridades civiles y militares coordinaron la restauración del control en municipios como Oviedo y Gijón. El uso de medios coercitivos por parte de cuerpos como la Guardia de Asalto y la Guardia Civil produjo centenares de muertos y un número elevado de heridos y presos políticos.
La derrota de la sublevación agravó la polarización política entre las fuerzas de izquierdas y derechas y contribuyó a la radicalización de sectores obreros que confluyeron más tarde en la alianza del Frente Popular de 1936. La represión debilitó temporalmente a organizaciones sindicales, pero también alimentó la desconfianza hacia las instituciones republicanas y fomentó la militarización de la política, influyendo en la posterior conspiración de militares implicados en el golpe de 1936 que dio lugar a la Guerra Civil Española. Socialmente, la revuelta dejó heridas abiertas en comunidades mineras, transformó prácticas de solidaridad en comarcas como Cuenca Minera de Asturias y generó exilios y sanciones para dirigentes como líderes del PSOE y del PCE.
La movilización contó con la participación activa de la UGT, vinculada al PSOE, y de la CNT, junto a células del PCE y sectores libertarios y socialistas autonomistas. Los comités obreros mixtos integraron delegados sindicales y militantes de organizaciones políticas que coordinaban defensa armada, aprovisionamiento y administración local en los núcleos sublevados. La articulación entre PSOE, UGT y CNT mostró tensiones tácticas pero también unidad práctica frente a la ofensiva de fuerzas conservadoras representadas por la CEDA y la Partido Republicano Radical.
Las víctimas incluyeron tanto combatientes obreros como civiles atrapados en enfrentamientos urbanos, con centenares de fallecidos, miles de detenidos y procesos penales que afectaron a dirigentes y rank-and-file. La memoria de la revuelta se preservó en monumentos locales, archivos orales y publicaciones de historiadores vinculados a instituciones como universidades de Oviedo y asociaciones memorialistas que han registrado testimonios, listas de represaliados y fosas comunes. Los debates sobre reconocimiento, indemnización y recuperación de restos mortales han protagonizado movimientos de memoria histórica vinculados a la legislación posterior y a asociaciones de víctimas.
La historiografía ha interpretado el levantamiento desde diversas perspectivas: como un ensayo revolucionario proletario, una respuesta defensiva ante la entrada de la CEDA en el Gobierno, o un episodio que anticipó la fractura que condujo a la Guerra Civil Española. Investigadores vinculados a escuelas de historiografía social, política y militar han analizado fuentes primarias en archivos militares, periódicos de la época como El Liberal y La Voz de Asturias, y testimonios obreros, aportando debates sobre responsabilidad política, violencia y legitimidad. El legado de la revuelta permanece en la memoria colectiva de Asturias y en la interpretación del ciclo de confrontaciones de la Segunda República Española.
Category:Historia de Asturias Category:Segunda República Española