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| Pronunciamiento de Riego | |
|---|---|
| Name | Pronunciamiento de Riego |
| Date | enero de 1820 |
| Location | Cabezas de San Juan, Seville |
| Participants | General Rafael del Riego, soldados del Regimiento de Asturias, Fernando VII |
| Outcome | Restauración de la Constitución española de 1812 y establecimiento del Trienio Liberal |
Pronunciamiento de Riego El pronunciamiento encabezado por Rafael del Riego en enero de 1820 fue un alzamiento militar que obligó al rey Fernando VII a aceptar la Constitución española de 1812 y dio inicio al Trienio Liberal. La insurrección tuvo lugar en Las Cabezas de San Juan y puso en tensión a numerosas facciones como los absolutistas, los liberales españoles, los oficiales del Regimiento de Asturias y las autoridades vinculadas a la Santa Alianza. El acontecimiento influyó en actores internacionales como Francisco de Goya, Simón Bolívar, Miguel Hidalgo y Costilla y gobiernos de Reino Unido, Francia y Rusia.
Entre 1808 y 1820 la monarquía borbónica atravesó la ocupación napoleónica iniciada con la invasión francesa y la formación de las Juntas provinciales y las Cortes de Cortes de Cádiz, donde se redactó la Constitución española de 1812. Tras el retorno de Fernando VII en 1814 se produjo la restauración absolutista y la persecución de liberales como Mariano Luis de Urquijo, Agustín de Argüelles y Jovellanos. A su vez, las guerras de independencia en América Hispana con líderes como José de San Martín, Antonio José de Sucre y Simón Bolívar afectaron el ánimo militar y político en España, mientras que la Santa Alianza y el Congreso de Vienna reforzaban el orden conservador europeo.
El 1 de enero de 1820 el teniente coronel Rafael del Riego proclamó el levantamiento en Las Cabezas de San Juan cuando el batallón enviado a América por Fernando VII debía embarcarse. Riego, acompañado por oficiales y soldados del Regimiento de Asturias, exigió la vuelta de la Constitución española de 1812 y la amnistía para liberales perseguidos como Mariano José de Larra y Antonio Alcalá Galiano. La sublevación tuvo eco en plazas como Córdoba, Seville, Madrid y en fuerzas navales implicadas con figuras como el almirante Blas de Lezo —aunque en distinto contexto histórico—, mientras que notables políticos como Francisco Martínez de la Rosa y Estanislao Figueras observaron el desarrollo con cautela.
Tras la proclamación, Riego marchó hacia Cádiz, donde las tropas se sumaron progresivamente y ciudades como Córdoba y Jaén se sublevaron. Las fuerzas absolutistas comandadas por jefes leales a Fernando VII se vieron forzadas a negociar en múltiples frentes, implicando oficiales relacionados con las Guerras Napoleónicas como Cádiz y escenas reminiscentes de conflictos donde participaron figuras como Arthur Wellesley, 1st Duke of Wellington en la Península. El levantamiento evitó grandes batallas decisivas inicialmente; su éxito dependió de la adhesión de guarniciones, autoridades municipales y marinas, así como del colapso de la cohesión entre los absolutistas.
Frente a la presión, el 7 de marzo de 1820 Fernando VII aceptó la restitución de la Constitución española de 1812, lo que modificó el escenario político: se restauraron las Cortes, reaparecieron partidos como los liberales moderados y los exaltados, y reaparecieron personalidades como Diego Muñoz Torrero, Agustín Argüelles y Francisco Javier de Istúriz. La vuelta de la Carta Magna reabrió debates sobre el sufragio, la organización provincial, y las relaciones con las posesiones ultramarinas, provocando reacciones en líderes americanos como Vicente Guerrero y Antonio José de Sucre.
El triunfo del pronunciamiento consolidó el periodo conocido como Trienio Liberal, en el que se intentaron reformas administrativas, fiscales y militares impulsadas por figuras como Evaristo Fernández de San Miguel y Francisco Espoz y Mina. Las Cortes legislaron sobre temas que afectaban a instituciones como la Iglesia católica y el Ejército, provocando resistencia de magnates, miembros del clero vinculados a Miguel Hidalgo en sentido comparativo simbólico y autoridades provinciales. La tensión interna entre moderados y exaltados, junto con la presión de potencias europeas, dejó al régimen vulnerable a intervenciones externas.
Las potencias de la Santa Alianza rechazaron la experiencia liberal española; en 1823 la Francia restaurada organizó la expedición conocida como los «Cien Mil Hijos de San Luis» bajo el mando del duque de Angulema para restaurar el absolutismo. La intervención francesa afectó a militares y políticos liberales y puso en relación actores europeos como Karl von Metternich, Alexander I of Russia y gobiernos de Reino Unido. La represión posterior llevó a ejecuciones y exilios de liberales destacados, entre ellos Rafael del Riego, mientras que monarcas como Fernando VII recuperaron control absoluto con apoyo extranjero.
El pronunciamiento dejó un legado complejo: inspiró movimientos liberales posteriores en España y en América Latina, influyó en la historiografía de autores como Joaquín Costa y María Zambrano y generó memoria en conmemoraciones, toponimia y literatura relacionada con figuras como Leandro Fernández de Moratín y Mariano José de Larra. La figura de Rafael del Riego se simbolizó en himnos, nombres de plazas y debates historiográficos que enfrentan a defensores como Vicente Barrantes con críticos conservadores. El episodio se estudia junto a procesos como las Cortes de Cádiz, las guerras de independencia hispanoamericanas y la restauración absolutista europea, y sigue siendo referencia para el análisis de las transiciones políticas en el siglo XIX.
Category:Historia de España Category:Revoluciones del siglo XIX