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| Asociación para el Desarrollo de la Pequeña Empresa | |
|---|---|
| Name | Asociación para el Desarrollo de la Pequeña Empresa |
| Native name | Asociación para el Desarrollo de la Pequeña Empresa |
| Formation | 1980s |
| Type | Nonprofit organization |
| Headquarters | Ciudad de México |
| Region served | México, América Latina |
| Leader title | Director ejecutivo |
Asociación para el Desarrollo de la Pequeña Empresa es una organización no lucrativa dedicada al apoyo de la pequeña empresa en México y América Latina, fundada en la década de 1980 con vínculos a entidades internacionales. Opera en redes que incluyen instituciones financieras multilaterales, universidades y cámaras de comercio, y ha colaborado con organismos públicos y privados en proyectos de desarrollo regional.
La fundación de la Asociación tuvo lugar en un contexto posterior a la Crisis de la deuda latinoamericana de 1982 y estuvo influida por políticas promovidas por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. En sus primeros años la Asociación trabajó con actores como la Secretaría de Economía (México), la Secretaría de Desarrollo Social (México), la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, la Cámara de Comercio de la Ciudad de México y la Universidad Nacional Autónoma de México para diseñar programas de capacitación y microfinanzas. Durante la década de 1990 se vinculó con proyectos internacionales auspiciados por el Banco Interamericano de Desarrollo, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y la Corporación Andina de Fomento, además de alianzas con universidades como el Instituto Tecnológico Autónomo de México y la Universidad Iberoamericana. Su actividad se expandió en los años 2000 con colaboraciones con la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial, la Organización Internacional del Trabajo, la Unión Europea y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo. La Asociación también ha mantenido intercambios con redes empresariales como la Confederación Patronal de la República Mexicana y la Confederación de Cámaras Industriales. En el siglo XXI participó en foros convocados por el Foro Económico Mundial, la Comisión Europea y la Organización de Estados Americanos.
La misión institucional se declaró en documentos inspirados por modelos promovidos por el Banco Interamericano de Desarrollo, la Organización de las Naciones Unidas y la Unión Internacional de Cámaras de Comercio: fomentar la competitividad de la pequeña empresa, promover la inclusión financiera y fortalecer capacidades productivas. Entre sus objetivos figuraron la articulación de redes con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (México), la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (México), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la Fundación Ford, la Fundación Kellogg y la Fundación Gates para diseñar programas de formación, incubación y acceso a mercados. También se propuso apoyar iniciativas emblemáticas relacionadas con la Iniciativa Mérida, proyectos municipales en Guadalajara, Monterrey y Puebla, y colaborar con organizaciones como la Cruz Roja Mexicana en actividades de responsabilidad social.
La estructura formal combinó un consejo directivo con un equipo técnico y unidades regionales en alianza con instituciones académicas como el Tecnológico de Monterrey, la Universidad Autónoma Metropolitana y centros de investigación como el Centro de Investigación y Docencia Económicas. El consejo incluyó representantes provenientes de la Cámara Nacional de Comercio, la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros, bancos como el Banco Nacional de México (Banamex), el Banco Santander México y el BBVA México, así como miembros vinculados a organismos internacionales como el BID y la Unión Europea. Para su gobernanza adoptó códigos de buen gobierno inspirados en normativa vigente promovida por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y estándares de transparencia marcados por la Transparencia Internacional.
Sus programas integraron capacitación empresarial, acceso a microcréditos y consultoría en cadena de valor mediante convenios con el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y redes como la Red de Incubadoras de Empresas de América Latina. Ofreció servicios de incubación en colaboración con el Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM), asesoría contable y fiscal con expertos vinculados a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (México), y formación técnica relacionada con normativas impulsadas por la Secretaría de Economía (México), la Comisión Federal de Competencia y la ProMéxico (en sus años de actividad). Implementó programas sectoriales en agroindustria con el Secretariado de la Alianza del Pacífico, en turismo con el Consejo Mundial de Viajes y Turismo y en tecnologías de la información con la colaboración de actores como la Asociación Mexicana de la Industria de Tecnologías de Información y universidades como la Universidad Nacional Autónoma de México.
Las evaluaciones realizadas en conjunto con el Banco Interamericano de Desarrollo, la Organización Internacional del Trabajo y la Universidad Autónoma Metropolitana registraron indicadores de creación de empleo, formalización fiscal y aumento de ingresos en beneficiarios en estados como Jalisco, Nuevo León y Chiapas. Proyectos piloto tuvieron alcance en municipios asociados al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y en corredores productivos vinculados a la Alianza del Pacífico y al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, generando casos de estudio citados por el Centro de Investigación y Docencia Económicas y por artículos en revistas como la Revista Mexicana de Sociología y publicaciones del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Estudios académicos en colaboración con el Tecnológico de Monterrey analizaron su impacto en innovación microempresarial y acceso a cadenas globales de valor.
La financiación provino de una mezcla de subvenciones bilaterales y multilaterales, donaciones de fundaciones como la Fundación Ford y la Fundación Kellogg, créditos facilitados por el Banco Interamericano de Desarrollo y aportes de bancos comerciales como el Banamex y el BBVA. Estableció alianzas con universidades UNAM, ITESM, la Universidad Iberoamericana; con organismos como la Organización Internacional del Trabajo y la Organización de las Naciones Unidas; y con cámaras como la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio y la Confederación Patronal de la República Mexicana para ejecutar programas regionales. También recibió apoyo de programas de cooperación de la Unión Europea y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.
La Asociación fue reconocida por organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo y la Organización Internacional del Trabajo por proyectos exitosos de incubación y capacitación, y recibió menciones en foros del Foro Económico Mundial y la Organización de las Naciones Unidas. Al mismo tiempo enfrentó críticas públicas sobre la efectividad y la medición de impacto por parte de académicos del Centro de Investigación y Docencia Económicas y la Universidad Nacional Autónoma de México, así como debates en medios vinculados a la Revista Proceso y periódicos como El Universal y La Jornada sobre transparencia en la gestión de fondos y dependencia de financiamiento internacional. Algunos proyectos locales fueron objeto de auditorías por instancias como la Secretaría de la Función Pública (México) y generaron discusiones en foros de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (México) sobre inclusión territorial.
Category:Organizaciones sin ánimo de lucro de México